Haz vivir a tus invitados una experiencia increíble

junco africano

Hoy te hablamos de la  nueva tendencia que está triunfando entre todos los que tienen una casa y un terreno en su exterior. La construcción de chozos de junco africano para alojar a sus invitados.

Los Chozos  o chozas son pequeños refugios construidos con piedra o ramajes que se solían construir en los sotos o zonas montañosas de los campos. Servía a los pastores para hacer noche allí con sus rebaños y protegerse de todo lo  que la noche escondía.

Los  chozos  típicos son de planta circular y con cubierta cónica, forma que impide que cuando llueva el agua penetre en el interior de la choza. Su techo estaba hecho con diferentes materiales, que se caracterizaban por ser impermeables y fáciles de moldear.

En España las chozas se utilizaban por pastores trashumantes y en zonas como Navarra, Soria o La Rioja estas chozas se utilizaban para almacenar las herramientas o para guardar provisionalmente las cosechas de patatas, centeno o maíz.

En África, este tipo de construcciones sirve hoy en día a la población como hogar. Son construcciones que hace la propia familia con los productos  que encuentran alrededor de su poblado. Son viviendas muy resistentes a los diferentes cambios climáticos, ya que es cierto que en África de día hace mucho calor pero las noches pueden bajar de cero grados  fácilmente.

Los techos de estas casas suelen estar fabricados con junco  africano, también llamado paja  amarilla. Este material ha sido utilizado desde hace siglos por generaciones que han ido perfeccionando su montaje.

Las ventajas de utilizar este material en vez de elegir otro es que es impermeable e ignífugo además de tener una gran durabilidad. Así, sus casas están calientes cuando el frío acecha  fuera y mantienen el frescor dentro cuando el sol está en lo alto.

La impermeabilidad de estos techos se consigue con un grosor de 125/150 mm y una pendiente de cuarenta grados. Aunque äfrica sea conocido  como un continente seco,  cuando llueve  caen auténticas tormentas. Por lo tanto es imprescindible, para estos pueblos, protegerse de las aguas torrenciales y proteger sus cosechas.

Además de sus cualidades, es un recurso muy fácil de conseguir y muy flexible, perfecto para poder curvarse para la construcción de techos.

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